Karma.

 

Entender lo que implica el concepto de karma, al margen de las definiciones, es básico para saber que hacer y que no, en según que circunstancias de nuestra vida.

Para empezar a entender este concepto todos deberíamos saber que a cierto nivel funcionamos como emisores y receptores de múltiples frecuencias energéticas, para aclarar esto un poco más, pues podemos imaginarnos que energéticamente somos una emisora de radio o de televisión, y que quienes están a nuestro alrededor también funcionan en forma similar.

Así cada persona emite una señal o conjunto de señales, que son recibidas por otras personas, y también, a su vez cada persona, es receptor de las señales que emiten otras personas.

Para entender el concepto de karma, debemos entrar en lo que cada uno emite, y en lo que cada uno recibe de otros energéticamente, y las correspondientes interacciones. La señal o señales que emitimos van a condicionar toda nuestra vida y también aquellas que recibimos y que aceptamos que se mantengan en nosotros, ya que existe la opción de limpiarlas. 

El rango de frecuencias posible es muy amplio, siendo el extremo superior el amor, y el inferior el miedo, y todas las demás emociones están en la zona intermedia.

Todas las personas, en mayor o en menor medida, tenemos la capacidad de captar estas señales intuitivamente mediante nuestro sistema energético, compuesto de chakras y meridianos de acupuntura, por lo que de alguna forma vamos a tener una percepción a priori de como son otras personas, es lo que comúnmente llamamos sexto sentido.

Así pues, el karma no es algo impuesto, es nuestra propia elección, la elección de las frecuencias que decidimos emitir y de las elecciones o caminos que tomamos en nuestra vida, lo que va a atraer preferentemente de todo el colectivo humano y del medio en el que vivimos aquellas experiencias que están en la misma línea, presentándose también otras en mucho menor medida de frecuencias por encima o por debajo de las que nosotros utilizamos, y pudiéndose producir desplazamientos en nuestra frecuencia energética hacia arriba o hacia abajo en función de nuestra elección o falta de ella.

El hecho de nacer en un lugar y en una fecha determinada supone un anclaje o patrón de funcionamiento básico que diferencia a todas las personas, también lo supone el desarrollo dentro de un núcleo familiar, un país, una cultura, un colectivo, etc., y por supuesto también nuestra elección personal, o la ausencia de elección, que es por supuesto otra forma de elección.

No obstante el que existan puntos de partida en cuanto a frecuencias energéticas implantadas, heredadas, o imitadas, inconscientes, si bien favorece cierto tipo de experiencias, dependiendo de cada patrón, no es menos cierto de que todo eso se puede cambiar por la elección y el trabajo personal de cada uno.

Karma bien se puede traducir como causalidad. Es decir a toda acción le corresponde una reacción, causa/efecto.

Uno de los ejemplos más conocidos en este sentido se corresponde con una causa (Robar) y que tiene un efecto en nuestra sociedad (Cárcel), por supuesto cuando te pillan, aunque hay otros muchos efectos posibles.

 

 

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